Te odio por amarte tanto
nos vimos, nos enamoramos
jamás nos besamos
soñamos... mas
¿Nos recordamos?
Enyugado a un recuerdo, un juego de plaza
esperando aquello que nunca fue, un telón
despechado por cobrar nuestra palabra, dos monos de palo
así, solo así
desgasto las aristas de una noche sin esquinas
-la de esta y la de aquella-
y ronrroneamos un tango
escondiendo las plumas de nuestras miradas... las que quedan, las que sin no-querer guardé.
Mi Santiago querido... ¿Estás seguro de ser vos a la que amé? Estuve por donde te tuve y no sos vos... No eres tu, ni los que en vos germinan... No me han plantado, las raíces ya estaban de antes, no sos vos la que recuerdo: Eternidad... Pasaron varias eternidadas y tu ya pasaste, mientras pasaba entre mil cabellos de mil cabelleras danzando un tango con la muerte, porque vos estás muerta, silvando aquel tango de Gardel que nunca te canté. ¡No! No puedo, una visita al cementerio sería perderme más aun entre mil calaveras que corearon nuestro amor joven y mestizo. Esta ciudad es un coliseo donde el recuerdo ajusticia a sus hijos y a los perfectos extraños. No, no eras vos, ciudad asfixiada, ni las personas (todas ellas asfixiadas)... Creí que éramos personas, pero solo somos gatos, nos acariciamos de día y de noche nos matamos a zarpazos... Palabras... No las digas a la cara que te podés incomodar. Incomodidad, como la mía...¡Si estás en todos lados ajusticiándome!: Linchamnientos, amores liceanos, la alfombra natura donde descansa el monumento al arraigo esclavizado.... ¡ESCAPA! ¡Escapa ya! Que esta ciudad de un tango te puede quitar la vida.
¿Y qué más puedo ronrronear?
Si Gardel vivió un par de años
nuestra historia es un collar desplumado
tu estás muerta
y yo te